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7 dic. 2011

MARATON VALENCIA 2011 (Mi Crónica)

Mediados de Agosto, un sol de justicia, alrededor de una mesa repleta de comida y bebida, unos amigos proponen correr una nueva maratón, ¿hacemos Madrid?, dice uno, ¡ni hablar! , no quiero volver a sufrir sus cuestas, mejor San Sebastián, comenta otro, pero…. Donostia lo hicimos hace dos años, ¿Por qué no Valencia?, tiene un perfil favorable, y también se encuentra a nivel del mar, además es en Noviembre por lo que disponemos de tres meses para prepararla. Pero, si vamos….. Es para bajar de tres horas y media, la euforia y entusiasmo crece por momentos, si nos descuidamos salimos a entrenar en ese mismo instante y es que, no hay nada como tener un reto e ilusión por realizarlo. Cinco minutos después, habíamos brindado por el nuevo desafío. Pues no se hable más…. correremos valencia!




Y los citados tres meses de entrenamiento concluyeron, atrás quedaron cerca de setecientos kilómetros recorridos, muchas fueron las horas empleadas, compartimos sueños, ilusiones, muchas confidencias, en definitiva momentos inolvidables, que a fin de cuentas es lo verdaderamente importante. Viernes tarde, estación de Atocha, punto de encuentro para los maratonianos y corredores del 10k, pues también alguno de nosotros correrá esta distancia, las maletas rebosan ilusión, mientras vamos llegando, aparece la expedición de baloncesto del Real Madrid, no podemos resistir la tentación de hablar con ellos y fotografiarnos con Sergio Rodriguez ExNBA, de los Portland Trail Blazers.

Hora y media después el ave nos deja en Valencia, velocidad, mucha velocidad, espero que sea un buen presagio para la carrera del domingo. El sábado me despierto muy pronto, los nervios me echan de la cama, sin saber muy bien, cómo ni por qué, me invaden preocupaciones e inquietudes que hasta el momento no había tenido. El hotel se encuentra a escasos cien metros de la salida, faltan veinticuatro horas para que dé comienzo la carrera, las calles, que mañana estarán repletas de corredores, se encuentras vacías, si acaso algún que otro atleta, que supongo no ha podido controlar su euforia y corretea por las mimas. A pesar del vacío y del silencio reinante, el ambiente se encuentra lleno de esa aura que envuelve al maratón, no se puede ver, no se puede tocar, pero percibes que está ahí.



Después de un largo día pateando la ciudad, las piernas dan muestras de cansancio, intuyo que no ha sido una buena idea caminar tanto y privar al cuerpo del necesario descanso, me agobio y después del agobio llega la preocupación, mañana espero no echar en falta estas horas de descanso. A las diez de la noche nos despedimos, es hora de recogerse hay que reposar y dormir lo máximo posible, aunque como decía Sabina: y nos dieron las diez y las once, las doce y la una…..

A las 6:45 suena el despertador, sueño, mucho sueño, también cansancio, en el hall del hotel esperan mis amigos, sus rostros reflejan haber dormido menos de lo acostumbrado. Suelo padecer en ocasiones el temido “flato” y  por norma general no suelo abusar de la comida antes de entrenar, pero conozco mi cuerpo y también sé, que paso mucha hambre en las carreras de larga distancia, además ya he tenido alguna que otra mala experiencia con el señor del mazo, por lo que decido hacer un desayuno completo. Zumo de naranja, bocadillo de jamón con tomate, unos pastelitos con frutos secos y miel y para terminar un café con leche, espero no haberme pasado, pero van a ser tres largas horas y hay que tener la despensa llena.
Vuelta a la habitación para ultimar detalles, a las ocho quedamos en la zona de salida, para inmortalizar el momento.




Quedan 45 minutos para que dé comienzo la gran fiesta, la mañana se ha presentado perfecta para correr, buena temperatura, ausencia de aire y las nubes son escasas, por lo que tampoco sufriremos la molesta lluvia, todo es perfecto. Este será mi quinto maratón, debería estar tranquilo, pues tengo experiencia y sé a lo que me enfrento, sin embargo no es así, los nervios son los mismos o quizás más. Mientras observo el entorno me vienen a la cabeza recuerdos de mi primer maratón, en la primavera del 2009, fueron cuatro horas y dieciocho minutos los que empleé en recorrer la distancia, cuanto ha pasado desde entonces. Hablo con Jesus:
- ¿deberíamos trotar un poco?,
- mejor no, caminamos para calentar y estiramos, será suficiente, tenemos muchos kilómetros por delante.
- ¿Dónde está Miguel?,
- Está por allí correteando, no podemos despistarnos que hay mucha gente.
La idea a priori, es hacer el maratón todos juntos, o por lo menos recorrer el mayor número de kilómetros, aunque si alguno se encuentra bien, deberá “tirar” y no esperar al resto, es un pacto no escrito que respetaremos a toda costa. Noto una ligera presión en el empeine, miro mis zapatillas, creo que están más apretadas de la cuenta, sé, que con el paso de los kilómetros el pié se hincha y puede ser un problema, vuelvo a desabrocharlas, ahora sí están bien, (antes de salir volví a repetir esta operación dos ó tres veces más). Caminamos sin sentido de un lado a otro, como perdidos, sin saber muy bien a donde ir ni que hacer, estos minutos se hacen interminables, los nervios se apoderan de tu cuerpo, resultando complicado mantener la calma. Me doy cuenta que no puse vaselina en las partes de mi cuerpo, y que debido al rozamiento, podrían irritarse, no es un gran problema pero esa molestia puede convertirse en un pequeño contratiempo y quiero tener todos los cabos bien atados.
Los nervios han dado paso a la ansiedad, debo tranquilizarme, mi ritmo cardíaco ronda las 150 pulsaciones por minuto, respiro hondo varias veces, intento concentrarme pero me resulta imposible hacerlo. Veo un corredor aplicándose vaselina, me acerco y le pregunto:
- ¿Puedes darme un poco de silicona? Al acabar la frase soy consciente de lo que he dicho, los dos nos desternillamos de risa,  a continuación me dice:
- Anda toma, que te he entendido perfectamente, usa cuanto quieras.
Solo restan treinta minutos para que dé comienzo la carrera, nos despedimos de los amigos que correrán los 10 kilómetros, ellos salen desde el puente paralelo al nuestro, igualmente de los que nos darán apoyo afectivo y logístico a lo largo del recorrido. ( gracias por vuestros ánimos, ni os imagináis la fuerza que puede llegar a suponer un simple: vamos!, por hacer de guardarropa, de fotógrafos, de avituallamientos móviles, pero sobre todo, enhorabuena por esa carrera sin dorsal que realizáis yendo de un punto a otro, para que a nuestro paso podamos disfrutar de vuestra presencia)
El acceso a los cajones se convierte en un pequeño caos, personal de la organización revisan nuestros dorsales uno a uno, para enviarnos dependiendo del número, a un lugar u otro, finalmente nos colocamos con atletas que intentarán hacer la carrera entre las 3:30 y 4 horas. Nos hubiera gustado estar más adelante pero no ha sido posible, no hay problema, es un mal menor. Un poco de paciencia, este momento es mágico por lo que precede y hay que disfrutarlo, aún así se hace interminable, ahora si está todo listo.

Dicen que los humanos somos animales de costumbre, mi rutina o ritual antes de una carrera de esta índole, consiste en permanecer unos minutos en silencio, concentrado….A pesar de la euforia del momento consigo hacerlo, inclino mi cabeza hacia el suelo, cierro los ojos y me abstraigo de todo cuanto me rodea, solo tengo un pensamiento en mi mente, correr, a eso he venido, mis piernas tienen el ritmo totalmente memorizado, mi cuerpo está sano y preparado para afrontar el esfuerzo, mi cabeza está libre de todo pensamiento que no sea la maratón, y mi alma se encuentra totalmente en paz. La de mi padre no debe andar muy lejos, lo presiento, como buen deportista que era, seguro que no ha querido perderse esta carrera, doy gracias a Dios por dejarme disfrutar, una vez más, de este momento único.



Escucho el pistoletazo de salida, a continuación se escuchan fuertes gritos, palmas y silbidos, no puedo evitar contener la emoción y suelto un fuerte Vamos!, pasan dos minutos  hasta que atravieso el arco de salida, gps en marcha, me persigno varias veces y a correr…. Hay que hacerlo con los brazos ligeramente extendidos y muy concentrados, vamos muy rápido y hay que evitar posibles caídas. Me resulta extraño, estamos en Valencia, esperaba algo más que un simple pistoletazo en la salida, y en efecto una enorme traca nos da la bienvenida, ahora sí!!!
Tal y como comente al principio, la pretensión para hoy es intentar bajar de tres horas y media, la estrategia de carrera consiste en rodar cuatro o cinco segundos por debajo de cinco minutos el mil, ahorrar tiempo todo lo posible, de cara al tramo final del maratón. Nos resulta fácil sacar dichos parciales, a decir verdad los cinco primeros kilómetros, entre la euforia del momento y los ánimos del público, tengo la sensación de ir con el freno de mano echado, pero así debe ser, no conviene concederse alegrías al principio que luego puedan pasar factura. Llega el kilómetro cinco y con él, el primer avituallamiento, no tengo sed, pero bebo unos sorbos de agua, pasamos en 24:30, todo va según lo previsto, hemos ganado medio minuto. Por este punto vamos los cuatro Jesus, Miguel, Rafa y yo.
Hasta el kilómetro diez más de lo mismo, con muchas ganas de acelerar la marcha, tengo la sensación de ir flotando, como si hubiera estado entrenando durante meses con una mochila de diez kilos a las espaldas y hoy me hubiera desecho de ella. Hablo con Jesús:
- ¿Vamos bien niño?
- Si, tranquilo sin apretar, ahi estamos.

Hago una rápida revisión de mi cuerpo, ninguna molestia, ni rastro de las lesiones pasadas, las pulsaciones muy bajas, todo está ok. De momento no tengo hambre pero tomo el primer gel energético, lo acompaño con agua, el paso por dicho kilómetro lo hacemos en 48:57, perfecto, según lo previsto, aunque el gps ha marcado el kilómetro diez setenta metros antes, Rafa y Miguel continúan detrás a escasos metros, el globo de las 3:45 lo pasamos en el kilómetro seis.
Poco después nos encontramos con la familia, animando como si les fuera la vida en ello, besos, abrazos, mucha alegría, el ánimo, como no podría ser de otra manera… por las nubes, nos despedimos de todos ellos, hasta el kilómetro treinta no volveremos a verlos.
A la altura del kilómetro doce, echo la vista atrás, busco con la mirada a Rafa y Miguel, se están quedando ligeramente descolgados,
 - Jesús, se están quedando, ¿Qué hacemos?, le pregunto,
- Tranquilo seguimos como estamos, no te preocupes, ellos son de segundas partes a tope.
Llegamos al kilómetro quince, compruebo que no fueron ellos los que aflojaron, fuimos nosotros los que aceleramos la marcha, pues hacemos parciales en torno a 4:40, pasando por este punto en una hora doce minutos. Nuevo avituallamiento, esta vez con bebida energética. Seguimos fuertes y lo más importarte, con la sensación de ir controlando la carrera.
- Niño: hemos subido un poco el ritmo, ¿Cómo vas? Le pregunto,
- Perfecto, voy bien ¿y Tu? Me contesta,
- La verdad es que me encuentro mejor que al inicio,
- pues venga mantenemos esta velocidad.
Próximos al kilómetros dieciocho vemos el globo de las 3:30, hemos salido dos minutos más tarde y por eso el desfase con ellos, decidimos meternos dentro de este grupo de corredores, pensando que iremos cómodos, pero aguantamos escasos cinco minutos, demasiada gente, además circulan algo más lento, por lo que decidimos pasarlos y continuar con nuestro ritmo “de crucero”. El paso por la media maratón lo hacemos en 1:42, me sorprende lo bien que vamos, ir controlando los ritmos y las pulsaciones está siendo clave para tener estas sensaciones, no obstante me resulta difícil no acelerar la marcha. Miramos atrás pero no hay rastro de nuestros amigos, espero que todo vaya bien y no tengan problemas. Al paso por este punto mi gps tiene una diferencia de unos 250 metros con respecto a los kilómetros que ha marcado la organización, me resulta extraño, pregunto a otros corredores, las medidas de sus gps coinciden con el mío.
Avituallamiento, nuevo gel energético y unas uvas pasas, como sin hambre y bebo sin sed, aunque la experiencia me dice que así debe ser, la temperatura ha subido unos grados y se agradece, sigue haciendo una mañana espléndida para correr. El paso por la media maratón me tenía guardadas dos agradables sorpresas, la primera: la melodía de carros de fuego que vomitaban unos grandes altavoces como si de un concierto se tratase, imposible no emocionarse, además en este punto, el público contagiado por la música, anima con mucho entusiasmo. La segunda sorpresa se produce al escuchar una voz que dice: Javier, hola soy alvaro,  ¡ Qué alegría ¡ y qué casualidad coincidir con un amigo entre siete mil corredores. Sin lugar a dudas no hay mejor sitio para poner cara a un bloguero que en pleno maratón, compartimos charla durante unos cientos de metros, me comenta que la media maratón es su mayor distancia recorrida y que todo lo que venga ahora es terreno virgen para él. Pienso que debería haber entrenado distancias más largas antes de enfrentarse a un reto como el maratón, pero obviamente no le digo nada, en primer lugar porque no es plan de “meter miedo” a estas alturas y en segundo porque lo he visto francamente bien, muy entero y sin síntomas de fatiga o cansancio.
La euforia y un ligerísimo desnivel favorable hace que sin querer aceleremos la marcha,
- Niño: vamos a 4:30, le comento,
- ¡venga ya!, Me contesta,
- mira el reloj, no te engaño,
- pues no parece, creo de deberíamos aflojar un poco,
- si, tal vez deberíamos, (No lo hicimos).


El mencionado desnivel se prolongaría hasta el kilómetro veintitrés y medio, en este punto, giro de ciento ochenta grados y a “subir” por la calle paralela para llegar con el mismo ambiente y la misma música hasta el 25, antes pasaríamos por debajo del agua pulverizada que bomberos ofrecían a nuestro paso, aunque el calor no es sofocante, se agradece. Mientras subimos miramos a nuestra izquierda intentando ver a Miguel y Rafa deben estar cerca, pero no damos con ellos, nos preocupa, pues son muchos kilómetros como para no verlos, no es posible que estén tan atrás, tal vez, han pasado y no los hemos visto, esperamos que estén bien. Dos horas exactas son la que hemos empleado en recorrer los veinticinco kilómetros, seguimos fuertes, me sorprende no tener, a estas alturas, alguna que otra molestia, alegrándome que así sea. Si no hay molestias y las fuerzas no te abandonan, el ánimo y la moral tampoco lo hace, aumentan y entonces te sientes fuerte, y cuando cuerpo y mente se coordinan todo es tan sencillo como complicado cuando sucede al contrario. Llevamos adelantando corredores prácticamente desde la salida, y aunque la carrera no es contra ellos, hacerlo, produce un efecto de euforia, que sin pretenderlo ayuda a sentirte mejor. Además, dentro de cinco kilómetros, en el treinta, nos esperan impacientes, familiares y amigos.
- Jesus: ¿Cómo vas niño?
- Javier: Genial, tengo la sensación de ir al 60 por ciento, pero no sé, encontrarme tan bien me tiene mosca, ¿Qué hacemos?, ¿Seguimos así?
- Jesus: sí, vamos ahí, continuamos a este ritmo.
- Javier: Una de dos tío, hoy nos salimos o reventamos, espero que no nos pase factura al final, que sea lo que Dios quiera, vamos allá!
Llegamos al kilómetro treinta, con un tiempo de dos horas veinticuatro minutos, hemos sacado desde el 25 hasta aquí, un parcial de 4:45. Por fin vemos a la familia, la alegría es inmensa.



- ¿Qué tal vais? Nos preguntan.
- Muy bien, genial, tengo algo de hambre, por lo demás muy bien.
- Vamos ánimo! Ya tenéis la maratón en el bolsillo, nos vemos en la meta, vamos! Vamos!
Nos obsequian con aplausos, besos y sus mejores sonrisas, además: agua y un plátano, al cual miramos como si de un tesoro se tratase, todavía tengo otro gel, que quiero reservar para más adelante, posiblemente lo necesite en el tramo final. Compartimos hermanalmente la codiciada fruta y la acompaño con bebida energética. Necesitaba algo de comer que no fuera la densa melaza del gel.
Un kilómetro más adelante la carretera se esconde ante nosotros, ¿un túnel? esto no estaba en el guión, me vienen a la memoria, las malas sensaciones que tuve este año en otro túnel durante la maratón de Madrid. Afortunadamente no es muy largo y lo pasamos rápidamente.
Kilómetro treinta y dos, miro a Jesús y su expresión me dice que no va tan bien como hace un rato,
- ¿ Cómo vas? Le pregunto,
- No me van las piernas, tira tú, me contesta.
- Vamos no me jodas, ¿ahora te vas a rendir?, venga vamos! tenemos que seguir como sea, es una pequeña pájara, no te preocupes, verás como más adelante recuperas.




Intento animarle por todos los medios, le ofrezco el gel que me queda, pero dice que no le apetece, el ritmo ha bajado ostensiblemente, estamos rodando en torno a 5:10 el mil, llegamos al kilómetro 32, en este punto se encuentran animando amigos que han realizado la carrera de diez kilómetros, corren a nuestro lado durante unos metros mientras nos animan. Miro a Jesus, parece que recupera, no quiero volver a preguntarle, prefiero no agobiarle con tanta pregunta y tanto ánimo. En este instante vuelvo a escuchar mi nombre, Javier!!!! es vicente, otro bloguero al que tuve el placer de conocer en la quedada que organizamos hace unos meses en la casa de campo, para realizar la famosa “tapia”.
- Pero Vicen!! Qué alegría!! no sabía que ibas a correr Valencia, ¿ No estabas lesionado?
- Y lo estoy, pero quería correr, me contesta, voy muerto, no puedo con mi alma, no sé si conseguiré terminar, ¿tú que tal vas?
- Voy muy bien, esa es la verdad, le contesto.
- Venga ánimo sigue que vas a pulverizar tu marca, no te pares.
Nos abrazamos y nos despedimos, que alegría me ha supuesto encontrarme con él, es un buen tío, estoy seguro que logrará terminar, tiene mucho coraje.
Vuelvo a situarme junto a Jesús, vamos niño!, de su boca no sale una palabra, pero su mirada me lo dice todo, sigo la marcha, noto como se va quedando, este es el momento más duro del maratón, porque duro es cuando tus piernas no van y te quedas, pero dejar a un amigo con el que has compartido tantas y tantas horas de entrenamiento lo es aún más. Mis piernas me animan a continuar, mi cabeza tiene serias dudas sobre que hacer y mi corazón me dice que lo espere, no quiero mirar atrás, sé que si lo hago volveré a su altura y seguiré con él. Me siento mal conmigo mismo, aunque soy consciente que lo habíamos pactado, haríamos la carrera juntos todo cuanto pudiéramos, pero llegados a un punto como este, el que se encontrase bien debería correr, es la ley del Maratón.
A pesar de ello, siento mucha rabia por dejarlo, mis piernas aceleran el ritmo, los tres kilómetros siguientes hasta el 35 salen parciales de 4:40, 4:37 y 4:35, pienso que si no le voy a esperar y voy a continuar solo, no tiene que ser en balde, debo darlo todo. Como diría matraca, se acabó el aguantar el genio.
Antes del avituallamiento me tomo mi último gel con media botella de agua. Intento concentrarme en lo que resta de carrera, quedan siete kilómetros, me encuentro bien de piernas, de “cardio” mejor aún, es hora de echar el resto.
Adelanto multitud de corredores, es una sensación nueva para mí, nunca antes había experimentado esto en un maratón, rebasar atletas a estas alturas de carrera me resulta extraño, pero continuo la marca, el kilómetro 36 lo completo en 4:30, me siento ágil, mi incredulidad aumenta a medida que disminuye la distancia. Comparto unos cien metros a la par de un corredor, vamos codo con codo, me comenta:
- Vas muy bien eh!
- La verdad es que si, no me lo acabo de creer pero si, voy bien, tu estas fuerte también, si mantenemos el ritmo hasta el final, ¿Qué tiempo haremos? Le pregunto.
- En torno 3:19.
- ¿Cómo? No puede ser!
- Ya lo creo que puede, me vuelve a contestar.
Extiende su mano y me pregunta:
- ¿Vamos juntos hasta el final?
- De acuerdo, le contesto,
Juntamos las manos y sellamos el improvisado pacto a la antigua usanza.
Completamos el kilómetro treinta y siete en 4:22, y el treinta y ocho en 4:35, por más que intento hacer memoria, no recuerdo nada de lo que sucedió a mí alrededor durante estos miles, solo recuerdo una agradable sensación de bienestar, de disfrutar corriendo como nunca antes había sentido, ¿Estaría viviendo un momento flow en pleno maratón?
Antes de completar el kilómetro treinta y nueve noto una ligera molestia en el gemelo derecho, esa sensación previa y tan características que se tiene cuando vas a sufrir un calambre, aminoro la marcha a modo de prevención, mi nuevo e improvisado compañero se da cuenta y me pregunta, pero le digo que voy a aflojar un poco, me desea suerte y sin más continúa su marcha.
Vuelvo a ver a mis amigos, javi, que se ha estrenado en una carrera de diez kilómetros, corre a mi lado durante unos metros, me pregunta y se interesa por mi estado, le comento que tengo una molestia en el gemelo, pero por lo demás bien, le pregunto por su carrera.
- ¿Qué tal como te ha ido?
- Cincuenta y tres minutos!, me contesta eufórico.
- ¡Te lo dije! Sabía que lo conseguirías, enhorabuena,
Nos abrazamos y continúo mi camino.
A pesar de todo el kilómetro treinta y nueve lo recorro en 4:55. Solo quedan tres mil metros, hago un rápido cálculo mental y compruebo que incluso yendo andando voy a bajar de tres horas y media, aunque en este instante andar no entra dentro de mis planes. Escucho una voz que me resulta familiar:
- ¡Vamos Javi!
¡ Es Miguel ! La alegría en inmensa, nos abrazamos y le pregunto.
- Pero bueno! Que haces aquí, te imaginaba más atrás, vas como una moto.
- Tuve problemas al inicio, no sé que me pasaba pero no me iban las piernas, pero a medida que fueron pasando los kilómetros me fui encontrando mejor, empecé a apretar y hasta ahora, así que vamos que ya lo tenemos!
Le pregunto por Rafa, me dice que abandono a la altura del kilómetro treinta, Es una lástima, tenía esperanzas que pudiera completar la carrera, pero está lesionado y antes de salir me comentó que correría hasta donde pudiera, pero que no iba a hacer locuras, lo siento por él, se merecía terminar.
También me intereso por Jesús, me dice que lo dejó atrás hace unos seis o siete minutos, me alegro que siga en carrera, espero que se haya recuperado y consiga finalizar.
Miguel se pone a tirar como si le fuera la vida en ello, quedo ligeramente descolgado, me separan escasos metros, dudo si continuar a mi ritmo y prevenir el calambre que cada vez estoy más convencido voy a sufrir o por el contrario intentar seguir su estela. Vuelvo a aumentar el ritmo, únicamente duele con una zancada amplia, por lo que acorto la misma y aumento la cadencia.
- Vamos Javi, vamos!!! Me grita Miguel con insistencia. ¡ ya lo tenemos!
Completamos el kilómetro cuarenta con un parcial de 5:10, el público anima enloquecido, escucho mi nombre repetidas veces, miro aunque ningún rostro me resulta familiar. Noto como la emoción va creciendo en mi interior, siento ganas de aminorar la marcha, disfrutar del momento, me es indiferente hacer treinta segundos más o menos, pero seguimos con un ritmo alto, por lo menos esa es la percepción que tengo. Mejoramos el parcial anterior, el kilómetro cuarenta y uno lo hacemos en 4:50, miro el cronómetro, todavía no me creo la marca que voy a realizar.
Estamos próximos a la ciudad de las ciencias, el firme se ha vuelto adoquinado y se corre con dificultad, aunque supongo que los 41 kilómetros recorridos tampoco ayudan, reconozco a mi familia en un lateral, los miro y les regalo la mejor de mis sonrisas, cierro el puño y golpeo mi pecho, en repetidas ocasiones.


Miro a Miguel, está exultante, es una delicia verle disfrutar de esta manera. Alzo la vista al cielo, gracias padre por acompañarme todos estos kilómetros. Alcanzamos el cuarenta y dos, con un parcial 4:40, ya sobre la tarima enmoquetada en color azul, Miguel me abraza, mientras me grita: mira!!! Mira el crono!!!  Tres horas veinticuatro minutos y un puñado de segundos. Cierro los ojos, éxtasis de felicidad, imposible contener las lágrimas, sí, se puede llorar de alegría y felicidad, ya lo creo que se puede. No quiero que acabe este momento, no quiero correr, quiero detenerme o detener el tiempo, lo que sea, pero dilatar este instante a toda costa. Me pregunto ¿Por qué tanta emoción, si ya he vivido en otras ocasiones este momento?.






















Cruzamos la meta y nos fundimos en un abrazo. Unos metros más adelante personal de la organización nos felicitan mientras cuelgan una medalla sobre nuestro cuello.
Mientras caminamos y nos hidratamos, cambiamos impresiones sobre la carrera, a diferencia de otros maratones no siento la necesidad de tumbarme a descansar, tal vez la euforia del momento camufla mi cansancio, me siento orgulloso, pleno, simplemente....Feliz.



Volvemos a la zona de meta, Jesús debe estar a punto de llegar, la espera se hace interminable, por fin llega, nos abalanzamos sobre él, inventamos el triple abrazo, guardaré este instante en mi memoria para siempre, gracias amigos…. GRACIAS MARATON….

Una vez repasada y analizada la carrera, he sacado las siguientes conclusiones:
- Seguir un plan de entrenamiento, definitivamente ayuda, no es suficiente con salir a correr y acumular kilómetros sin más, los entrenamientos específicos aportan ese plus necesario para mejorar, por lo tanto las dudas que tenía al respecto han quedado disipadas.
Otro punto muy a tener en cuenta es el perfil altimétrico del recorrido y de igual modo que la carrera se encuentre a nivel del mar, ayuda y mucho a realizar un buen registro.
Siempre me quedará la duda: ¿Qué hubiera pasado si en vez de utilizar una táctica conservadora durante la primera parte de la carrera, hubiera arriesgado? ¿Habría mejorado aún más la marca o por el contrario hubiera pagado el exceso?. En maratones venideros saldré de dudas. De todos modos creo que la línea que separa el: no pasarse, del: apretar y pagarlo, es muy delgada, con lo que puede resultar fácil pasarse o quedarse corto. Al contrario que en otros maratones, en este me ha quedado la sensación de no haberlo dado todo, (durante la primera parte de la carrera) sea como fuere estoy contento y muy satisfecho.
Una vez más he comprobado que correr con la compañía de amigos es parte, si no imprescindible, si muy importante para el buen devenir de la carrera, ni que decir tiene que los ánimos de familiares y amigos se llevan otro buen porcentaje en cuanto al resultado final se refiere.
Estadísticas y datos de carrera:
Puesto en la general: 1657
Puesto categoría: 393
Tiempo en meta 3:26:21
Tiempo real: 3:24:30
Ritmo medio: 4:48

24 comentarios:

  1. Carrerón Javi!!! y la crónica también te ha quedado espectacular y muy emocionante.......Creo que acertaste de pleno con la táctica pues si hubieras ido más fuerte en los primeros kilómetros, a lo mejor haces una marca similar pero pasándolo mucho peor al final

    Un fuerte abrazo y espero conocerte en otra Maratón

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  2. Estaba claro tio, se te veia muy fuerte.
    Me hace mucha ilusion leer tus palabras y la pájara de Jesús me recuerda mis peores momentos de Madrid.
    Es una experiencia inimaginable, volveré a repetir, pero más adelante, jejejee.
    ENHORABUENA JAVI.

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  3. Enhorabuena !! tiempazo, además de tu crónica se deduce que has disfrutado como un enano durante prácticamente toda la carrera, difícil hacerlo durante 42k...

    Un saludo máquina

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  4. Felicidades!!! bonita carrera la que has realizado y emocionante hasta el final... sin duda hay que arriesgar, si sale bien, Genial!!!

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  5. Enhorabuena crack, te mereces de verdad ese marcón.
    Entrenaste para ello, leiste a la perfección la carrera y el día D superaste tus previsiones mas optimistas, si señor con un par.
    Me he emocionado leyendo tu crónica, eres tan buen escritor como atleta.
    Ójala algún día pueda experimentar corriendo un maratón un sentimiento similar al que relatas en tu crónica (tiene que ser la repera,je,je).

    Lo dicho, me quito el sombrero ante ti campeón.
    Un abrazo compañero.

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  6. ¡¡Llegando a meta, venido desde los madriles, Javieeeeeeeeerrrrrrrr u..ny...kooooooooooo el devorador de montañas con agujetas,jejejej!!
    Eres un crack, pedazo de tiempo te has marcado. Como bien dices no solo consiste en salir a rodar y hacer kms. Llevar una disciplina te da ese plus de fuerza, y tú has sabido dominar a ese tal Filipides.
    Mi más sincera enhorabuena a ti y a tus colegas, se le ve muy emocionado al llegar y es que la maratón es única.

    A finales de Enero subo a los madriles a ver si me buscáis una carrera por allí.

    salu2 desde matraquilandia.

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  7. Enhorabuena Crack!!

    Que envidia (muy sana) leerte!!. Ojalá algún día pueda escribir sensaciones similares.

    Felicidades por ese tiempazo pero, sobre todo, por haber disfrutado tanto. Además es algo que quedapara siempre y podrás volver a saborearlo tirando de recuerdos.

    Un abrazo.

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  8. Gran crónica para una gran carrera, la mayoría de las veces la preparación obtiene sus beneficios, y sólo se necesita un poco de suerte en el maratón.
    Enhorabuena por ese tiempazo.

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  9. Chapó Javier, yo no tenía la menor duda de que ibas a realizar un carrerón. He seguido tu preparación y la has llevado perfecta. No sabes cuánto me alegro, enhorabuena campeón y ahora a descansar que te lo mereces. Me ha emocionado tu cronica.

    Un fuerte abrazo para ti y para tus compañeros.

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  10. Gran carrera y gran crónica Javier; no pienses en lo que pudo haber sido y disfruta de lo que fue porque la marca es estupenda. Felicidades

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  11. Reiterar lo que ya te han dicho. Carrerón y gran crónica que me ha hecho volver a Valencia por unos minutos. Tu gran mejora desde el primer al último maratón me marca el camino de que entrenando se consigue todo. Enhorabuena por tu constancia y espero nos veamos en más carreras por Madrid.

    Un abrazo.

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  12. Enhorabuena Javi!
    Me alegro de que hayas disfrutado tanto.
    Crónicas como esta me hacen motivarme para salir a correr cada dia.
    Por cierto, tu compañero no se echó "silicona" en los pezones, no? jeje
    saludos!

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  13. Tu experiencia anterior te aportó mucho, igual que esta te aportará para mejorar en la siguiente, has hecho un tiempazo, un carrerón y una gran crónica, felicidades.

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  14. Javier, perdona que te haya escrito tan tarde pero esque quería leer tu crónica al pie de la letra. Y ¿que quieres que te diga niño? Pues que si los hombres somos animales de costumbre tu nos estás acostumbrando a sorprendernos a diarios con tus marcas.., y lo mejor que te quedan muchos kilómetros por hacer y muchas marcas por batir. FELICIDADES POR TU CARRERA EN VALENCIA y por compartirla con nosotros. Que bonito que la comida de aquella tarde de verano terminara unos meses más tarde con este final tan feliz! ENHORABUENA FINISHER!

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  15. Realmente emotiva la crónica y grande tu carrera. Me quedo con la imagen en la que sales con Miguel y él señala el crono, creo que es un buen resumen gráfico de lo acontecido. Seguramente nos veremos el domingo en Villaverde, no olvides llevarte la silicona.¡¡Perdona, la vaselina!!

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  16. Pues te felicito por segunda vez. No, por tercera, porque ahora tengo que sumar una felicitación extra a la pedazo de crónica que has escrito. Vamos, emocionada y todo. Creo que es el ejemplo claro de como se debe correr una maratón, de menos a más y llegando de una pieza a la meta. Siempre es mejor poder decir: "¿Y si hubiese hecho esto o lo otro?" a decir "No había nada que pudiera hacer" ¿No crees?

    Felicidades campeón.

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  17. Pues se nota el entreno duro, me alegro que te saliera segun lo planeado, Felicidades

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  18. Por fin he podido leer tú crónica, una auténtica pasada tanto la carrera como la crónica.

    A casi todos nos pasa igual, yo me emociono mucho al llegar, tengo ganas de dar un abrazo a todo el mundo y pienso en la gente que ya no está y que me ha empujado durante los últimos kilómetros.

    Muchas felicidades de nuevo por ese marcón.

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  19. Gran carrera Javi, todavía estoy emocionado porque la has contado de pm. Además, he aprendido mucho de tu experiencia. Es un gusto ver que las cosas pueden salir como se preparan. Felicidades de corazón. Espero pasar por algo parecido dentrr de poco...

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  20. Hola Javier, aunque no te conozco me ha emocionado mucho tu narración de la carrera, la verdad es que es toda una aventura. Yo voy a comenzar la semana que viene a entrenar para la de este año, y quería preguntarte por el plan de entrenamiento que has seguido para conseguir semejante éxito. Yo este mismo año corrí la de Madrid, y aunque hice para mi una buena marca 3h29, las últimas semanas de entreno estaba bastante sobre entrenado, por lo que estoy buscando otros planes para comparar. Muchas gracias.

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    1. Muchas gracias compañero, si te has marcado en madrid un sub-3:30, en Valencia vas a volar y por lo tanto a bajar considerablemente el tiempo.
      Como dicen, es mejor llegar un poco falto de kilometros que pasado de vueltas, yo lo que suelo hacer 20 ó 25 dias antes del maraton y justo despues de la ultima tirada larga, es darme un masajito de descarga y descansar y reducir el volumen durante unos dias, es decir parar para coger mas impulso, los siguientes dias ir disminuyendo la carga de kilometros, para no llegar con las piernas cargadas, el entrenamiento ya esta hecho y lo que interesa es llegar fresco y con unas ganas enormes de correr., en las entradas anteriores a estas, fui contando mas o menos como llevé el plan, de todos modos si lo quieres, te lo mando por correo electrónico. un saludo compi

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  21. Gracias, no había visto tu plan de entrenamiento, pero al decírmelo tú ya lo tengo localizado. Con lo que he alucinado es que tan pronto pudieras hacer ritmos cercanos a los 4 minutos. Yo ahora con el descanso vacacional y el calorazo que hace, de momento tengo que esforzarme para acercarme a los 5 minutos. A ver la semana que viene que empiezo lo serio como se me da...

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    1. De nada, el plan está bien, aunque tampoco lo llevé a rajatabla, en alguna ocasión permuté dias y entrenos, espero que con éste y con el que tu tienes, logres tu objetivo, ya me contarás, mucha suerte compañero.

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  22. Javier, ya estoy en la semana del Maratón y tengo que reconocer que he releído tu narración varias veces, creo que me da energía y me motiva aún más. Muchas gracias de nuevo. Ya te contaré si conseguí disfrutar tanto como tú.

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