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23 may. 2011

40 Segundos

                Cuarenta segundos no son nada, es menos de lo que se tarda en colocar un dorsal, es el tiempo aproximado que se emplea en abrocharse un par de zapatillas, cuarenta segundos son un suspiro y a la vez toda una eternidad. Cuarenta segundos son los que hoy han impedido que consiguiera mi primer trofeo, que subiera al pódium, ese lugar reservado para los mejores, para los más fuertes, para los más rápidos.
                A pesar de la satisfacción por rebajar más de tres minutos mi marca con respecto a la edición anterior, y sobre todo por haber dado el ciento veinte por cien de mis posibilidades, la carrera me ha dejado un cierto sabor agridulce. Con una pequeña frustración por haber estado tan relativamente cerca de un triunfo, aunque éste fuera parcial y con esa sensación de: casi lo consigo. Todavía no he saboreado las mieles del triunfo, de hecho no las he visto “ni de lejos”, pero en esta ocasión, me he acercado tanto, que he podido percibir su fantástico aroma.......

                Una vez completado el maratón de Madrid, y después del pertinente y merecido descanso, mis entrenamientos han estado enfocados, aprovechando el buen estado de forma que la preparación al maratón te brinda, hacia las series, cambios de ritmos, y distancias cortas, intentando llevar en ellas, ritmos más fuertes de los habituales, y con la intención de ganar esa punta de velocidad necesaria para este tipo de carreras.
                Hoy he disputado la Tercera edición de la Legua popular, en la madrileña localidad de Cubas de la Sagra. 5572 metros, repartidos en dos vueltas a un circuito que discurre entre el casco antiguo y aledaños de la mencionada población. La mañana se ha presentado idónea para una carrera de este tipo, con buena temperatura, aunque con un molesto viento, que después cesaría. La abundante lluvia caída durante la pasada noche, ha hecho que, “el dichoso” polen, típico en estas fechas primaverales, desaparezca del ambiente, por lo que hoy no he tenido problemas respiratorios a consecuencia del asma, ni reacciones alérgicas de tipo alguno.
                A eso de las nueve de la mañana acudo a mi cita, como de costumbre, con suficiente antelación, aunque la distancia a recorrer es corta, la intensidad de la misma será muy alta y no quiero cometer los mismos errores de pasadas ediciones, no calentando lo suficiente. Además van a acudir a la prueba antiguas amistades a las que deseo saludar a la vez que compartir con ellos los prolegómenos de la carrera. Aunque todavía resta una hora para su comienzo ya se percibe el buen ambiente en las inmediaciones de lo que será el punto de salida y llegada de la prueba.


                Después del reencuentro con las mencionadas amistades y de los preceptivos ejercicios de calentamiento, estiramientos y media docena de progresivos, me sitúo en la línea de salida, somos alrededor de trescientos participantes. El gps me indica que mi corazón está latiendo 120 veces por minuto, ritmo cardíaco sumamente elevado teniendo en cuenta que aún no ha dado comienzo la carrera, creo que son los nervios y la ansiedad los que hacen que éste, se encuentre por las nubes. Durante los interminables minutos protocolarios previos a la salida, siento unas ganas inmensas de echar a correr, me encuentro bien en todos los sentidos, con fuerzas, ágil, con una excelente respiración y con la corazonada que hoy puede ser un buen día, llevo la intención de esforzarme al máximo y algo dentro de mí, me dice que lo puedo conseguir. A las diez en punto arranca la carrera…..
                Me encuentro situado en las primeras posiciones, junto a Pedro, Mario y Jesús, como solemos decir los corredores, nos hemos colocado donde los keniatas, es por ello que los primeros cien metros los hacemos a un ritmo frenético, enseguida se estira la carrera y los atletas más rápidos van alejándose de nuestro alcance a medida que vamos cubriendo la distancia. El Primer kilómetro lo recorro en 3:48 minutos, me noto muy fatigado, aprovecho el desnivel favorable en una larga recta para recuperar pulsaciones, intentando no aminorar la marcha. Voy en un pequeño grupo de corredores junto a Mario y Jesus, finalmente decido disminuir la velocidad pues no acabo de recuperar totalmente, empiezo a pensar que no calenté mis músculos lo suficiente, esto unido al fuerte ritmo del primer kilómetro me hacen dudar de mis posibilidades. Mario y Jesus me preceden unos metros, aunque mantengo la distancia con respecto a ellos, el parcial del segundo kilómetro me sale a 4:10, me ha venido bien aminorar la marcha, aunque voy forzado, no siento la fatiga del kilómetro anterior.

                Alcanzo a Mario y le rebaso antes del primer paso por línea de meta, cerca del kilómetro tres; el tránsito por este punto me resulta muy intenso, escucho mi nombre numerosas veces, pero la rapidez, la fatiga y la concentración hacen que no consiga identificar a familiares y amigos entre el público. Los vítores y aplausos han hecho que acelere el ritmo sin ser consciente de ello, hasta el punto de dar alcance a mi buen amigo Jesús, pasamos juntos el kilómetro tres, con un parcial de 4:02.


                Iniciamos nuevamente la larga recta cuesta abajo, vamos lanzados, el pulsómetro del gps me avisa mediante señales acústicas de mi alto ritmo cardíaco, cada pitido, del “dichoso aparatito”, hace que de igual modo suba mi frustración y mal estar para conmigo mismo, pues aunque las piernas me están respondiendo mejor de lo que esperaba, mi corazón y mis pulmones van algo más justos. Jesús nuevamente se ha adelantado unos metros, aunque con alguna dificultad y con mucho esfuerzo consigo mantener la distancia sin que esta aumente, el parcial del kilómetro cuatro sale a 4:08.
                Solo restan mil quinientos metros para llegar a meta, estoy sufriendo pero estaba mentalizado para ello, pienso que tengo que volcar todas mis fuerzas en esa distancia, el kilómetro cinco tiene algún que otro repecho y ahora si lo notan mis piernas, saliendo este mil a 4:20 minutos. Estoy tentado en desistir en mi empeño, por un momento me planteo la idea de renunciar, no merece la pena sufrir tanto, con aflojar un poco la marcha cesará este calvario y terminaré la carrera de manera digna. No sabía que se podía topar uno, con el famoso “muro” en una carrera tan corta, pero desde hoy sé, que es posible estrellarse contra él.
                 No obstante, igual que se derriba en un maratón se pueden derrumbar en una carrera menor, -vamos, vamos!! Me repito mentalmente, - solo quinientos metros, de aquí hasta la meta inicio un largo y progresivo sprint, por descontado que el gps, no pararía de “pitar” en todo este recorrido. Una vez ganada la batalla contra mis malos pensamientos, decido probar mi cuerpo, llevarlo, si no al límite, si un par de escalones por encima de lo que está acostumbrado. Voy adelantando corredores, noto la respiración algo entrecortada, me acerco paulatinamente a Jesús, finalmente le rebaso, quedan doscientos metros para terminar la carrera, él también acelera y se pone a mi par, corremos juntos codo con codo cerca de cien metros, voy al límite de mis fuerzas, noto su brazo sobre mis hombros, y así juntos abrazados entramos en meta, escucho por megafonía nuestros nombres, el momento es emotivo, y quedará archivado en la carpeta de los recuerdos.


                Consigo a duras penas llegar hasta una pared para apoyarme sobre ella, me cuesta respirar y siento ligeros mareos debido al esfuerzo, aunque con el paso de los minutos, todo vuelve a la calma. Mientras nos felicitamos por la carrera, consigo ver a Mario, ha entrado un poco después de nosotros, también ha realizado un buen tiempo. El parcial de estos quinientos setenta y dos metros nos sale a 3:40 minutos el kilómetro.
               
                Una vez repasadas las clasificaciones, me sorprendo al ver que en la general ocupo el puesto 48 sobre trescientos participantes y en mi categoría: el puesto 19 sobre 96 corredores, y como comenté al principio a tan solo 40 segundos del tercer puesto en la categoría de local. Un suspiro sí, pero como comenté con anterioridad, también una eternidad, pues aunque es un tiempo reducido, a día de hoy soy consciente que no hubiera sido capaz de arañar un solo segundo más al tiempo final: 22:30 minutos. Con un ritmo medio de 4:02, no obstante Me siento muy satisfecho por la mejoría y sobre todo por el esfuerzo realizado.
                También comentar que, a pesar de disputarse la carrera en una pequeña localidad, ésta, hace gala todos los años de una estupenda estructura organizativa, ocupándose no solo de los corredores, sino también de sus acompañantes. Han previsto unos castillos hinchables para uso y disfrute de los más pequeños, de igual modo, al finalizar la legua, han tenido lugar carreras infantiles con distintas categorías, gratis todas ellas, con trofeos para los pequeños atletas y una exhibición de aerobic, la cual ha sido seguida de forma masiva por las gentes allí congregadas. Y como colofón a una estupenda mañana de deporte en familia, una enorme paella, para dar de comer a cerca de tres mil personas, con bebida en abundancia para acompañar tan exquisito manjar.
 


                El año que viene volveré, con la misma ilusión, con las mismas ganas y entusiasmo y por supuesto con 40 segundos más, o en este caso con 40 segundos menos.

9 comentarios:

  1. Hoy se te podría aplicar la paradoja del bronce, que dice que los medallistas de bronce están generalmente más contentos que los de plata (se comprobó en las olimpiadas de barcelona) porque los de bronce casi se quedan fuera, en cambio los de plata se fijan en el primero y se lamentan de que casi lo han conseguido. Tú has bajado una barbaridad tu marca y aún así tienes un sabor agridulce. Míralo con perspectiva, es un resultado fenomenal.

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  2. pues si Gonzalo, para mis posibilidades es un buen resultado, pero...... ya sabes como somos los corredores, siempre inconformistas y con ese afan de superación siempre presente.
    un saludo

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  3. No tienes porque estar algo decepcionado con los 40 segunds que e faltaron para conseguir pódium. Sino que el año anterior te faltaban 3:40 y eso si que es una barbaridad.
    Conseguir dia a dia superarte a ti mismo es lo mejor que una persona puede hacer y tu lo consigues en cada zancada que das en una carrera.
    Mucho animo y siempre estaré contigo.

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  4. te has llevado la medalla de chocolate , que rica , el podium ya lo tienes cerca en cualquier carrera te subes a el , por cierto valla sudores leyendote la cronica , ha sido una carrera titanica , enhorabuena

    runningbox

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  5. Anonimo: simplemente : gracias ;-)

    Runninbox: gracias compañero, si sudé si, estas carreras tan cortas y a la vez tan intensas, son muy duras, pero merece la pena intentarlo. un abrazo amigo.

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  6. PUES YO CREO QUE HICISTE UN TIEMPAZO Y DEBES DE ESTAR ORGULLOSO DE LO QUE HICISTE.
    HAS PROGRESADO BASTANTE Y LO MEJOR DE TODO ES ESE PODER DE SABER AGUANTAR EL SUFRIMIENTO. LA TEMPORADA QUE VIENE HUELES A PODIUM POR 40 SEGUNDOS DE VENTAJA.

    SALU2 DESDE ROTA

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  7. Muchas gracias David, tus variados y sabios consejos han servido mas de lo que te imaginas.
    saludos roteño ;-)

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  8. Enhorabuena Unyko.

    Una carrera espectacular y una crónica muy bonita.

    Y no te preocupes que el año que viene seguro que se sobran esos 40 segundos que este año te faltaban, y sino no pasa nada, pues la pedazo carrera está hay...

    Un abrazo
    josiko

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  9. Felicidades Unyko! Pedazó carrerón y menuda tensión le das en tu entrada. Una pena esos 40 segundos, pero seguro que el año que viene no son problema!

    Gracias por pasarte por mi blog. Con tu permiso me uno al tuyo.

    Un saludo

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