Y
cayó la tercera, pasan las semanas que no se da uno ni cuenta, y no será porque
no sean intensos los días, porque entre entrenamientos, trabajo, y demás
quehaceres, como no le robes tiempo al sueño no hay manera. Preparar ultras es
lo que tiene, los entrenamientos son una gozada, pero te vas a las 3 ó 4 horas
en cada sesión a la mínima que te descuides…
Esta
semana he decidido bajar un poco el pistón, llevo ya un tiempo dándome bastante
caña y aunque de momento no hay dolores, no quiero descuidar el descanso.
Además la lesión está reciente, con lo que no tentar a la suerte se me antoja
la mejor opción. Y como no hay mal que por bien no venga, aprovecho el descanso
y lo hago coincidir con la cita de atletismo en del Meeting de Madrid.
El
lunes, como no podía ser de otra manera descanso.
El
martes de nuevo a los montes de Batres para meter algo de cuestas, a pesar del
descanso del día anterior, las sensaciones son regulares, por no decir malas. Mi
compi tiene que ir tirando de mi en todo momento, el apoyo anímico resulta
imprescindible, hoy sin duda, de no haber ido acompañado hubiera sido uno de
esos entrenos en los que tiras la toalla y te vas para casa antes de tiempo.
Miércoles
de nuevo descanso.
Jueves
más descanso.
Viernes
una horita para 11 kilómetros.
El
Sábado, la gran cita en la pista de atletismo, como el evento tiene lugar por
la tarde, decido salir por la mañana con la bici, eso sí, en plan verano azul,
caen 20 kilometrillos, como digo muy tranquilito. Por la tarde los cien metros
de rigor (hay crónica, como para no haberla…)
Y
el Domingo para soltar piernas algo más de cuatro horas y 21 kilómetros, todos
y cada uno de ellos caminando, en el ultra vamos a caminar bastante, con lo que
todo suma.