Dicen las malas lenguas, que el hombre del mazo reside próximo al kilómetro 30, en la calle Maratón, aunque de vez en cuando hace turismo y recorre las medias maratones a ver qué pilla. En la maratón de valencia pasó a mi lado, debió verme fuerte, ya que ni siquiera se atrevió a mirarme a los ojos, de todos modos y sin darle tiempo de que pronunciara palabra, recuerdo que le comenté:
- Ni lo intentes chaval, como te acerques soy capaz de quitarte el mazo y sacudirte con él.
- No, tranquilo pasaba por aquí, voy buscando corredores a los que atizar….
- Pues hala ve con Dios, camina…. que hoy conmigo no tienes nada que hacer.
Se marchó por el mismo camino por el que vino, aunque en su rostro se apreciaba una irónica sonrisa, podría decirse que incluso chulesca, a decir verdad, me dejó, si no preocupado, si contrariado, hoy he comprendido el por qué, de aquella sonrisa, hoy he encontrado sentido a aquel gesto, él sabía que volveríamos a encontrarnos, y entonces…. Se tomaría su revancha….