Pues sí, cruzo los dedos para que todo siga igual, y aunque no soy supersticioso, pues trae mala suerte, seguiremos tocando madera y pidiéndole a la virgencita que me quede como estoy…… Los runners estamos tan acostumbrados a correr con algún tipo de molestia que cuando no las tenemos y todo marchar bien, cuanto menos nos extrañamos. La cuestión es que la semana ha transcurrido según lo previsto, cumpliendo todos y cada uno de los objetivos previamente marcados, asimilando perfectamente los entrenamientos y lo que es mejor…. Con ganas de más kilómetros. Esta semana, lo más difícil ha sido respetar los días de descanso.
Comenzó con un entrenamiento ajeno al plan, en un centro médico deportivo, y rodeado de tubos y cables que a su vez me unían a las máquina de deberían decir cómo y cuanto corro y hasta dónde puede llegar mi cuerpo practicando deporte. Han sido 20 minutos sobre una cinta, o como dicen ellos, sobre un tapiz rodante. Me rondaba por la cabeza, desde hace ya algún tiempo, la idea de realizarme una prueba de esfuerzo, aunque ésta, no te garantiza al cien por cien, que pueda ocurrir algo no deseado, si descartamos un buen número de posibles dolencias y enfermedades, bien congénitas o derivadas de la práctica de nuestro deporte.


